miércoles, 29 de abril de 2009

"COLEGAS" Y SU DEFENSA DE LOS HOMOSEXUALES MALTRATADOS

El pasado viernes recibí un amable correo electrónico de Rosa Ortega García, vicepresidenta del la Confederación Española de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales (COLEGAS), que por su interés reproduzco íntegramente:

"He leído su artículo sobre la Ley de Violencia de Género, donde informa que COLEGAS solo reivindica la inclusión de los hombres heterosexuales en la actual ley de violencia de género, nosotros reivindicamos que se incluya la variante de orientación sexual en la actual ley, con independencia que otros colectivos y grupos reivindiquen otra inclusión.
Ante las noticias de que las lesbianas están incluidas, si se lee la ley en su preámbulo deja claro que es la violencia ejercida por un hombre hacia una mujer. Las lesbianas no están incluidas en esta ley, a pesar de las interpretaciones que están saliendo.
La presente Ley tiene por objeto actuar contra la violencia que, como manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, se ejerce sobre éstas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia.”

Es cierto que en mi último artículo se daba a entender que las mujeres que sufren maltrato por sus parejas del mismo sexo sí estaban protegidas por la Ley de Violencia de Género, pero como bien dice Rosa Ortega esto no es exactamente así. De tal manera que, planteado en términos de orientación sexual, esta ley solo protege a mujeres heterosexuales. Por lo tanto están completamente desprotegidos hombres heterosexuales y todos los homosexuales, tanto hombres como mujeres.

Un compañero de mi despacho ha estado hablando con Rosa Ortega para agradecerle su correo y para ofrecerle toda nuestra colaboración con la asociación COLEGAS a la que ella representa. En dicha conversación quedó patente la sintonía que existe entre Patón&Asociados y COLEGAS, al coincidir en que los homosexuales que viven en España no reciben protección de la ley, y esto es una injusticia contra la que es necesario luchar.

Mi tesis es inequívoca, defiendo el artículo 14 de la Constitución y ataco una ley claramente inconstitucional (independientemente de los regates que le hizo el propio Tribuna Constitucional a la Constitución). Los homosexuales que sufren maltratos por sus parejas merecen la misma protección que los hombres heterosexuales maltratados y las mujeres heterosexuales maltratadas. No es una cuestión de sexo ni de orientación sexual, es una cuestión de ser persona.
Por ello secundamos las reivindicaciones de COLEGAS, ya que además creo que pueden abrir precisamente el camino para que la ley incluya también de manera definitiva a los hombres heterosexuales maltratados.





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lunes, 20 de abril de 2009

HOMBRES MALTRATADOS HOMOSEXUALES Y VIOLENCIA DE GÉNERO

El pasado día 14 de abril se ha producido en Adra (Almería) un caso de violencia doméstica en una pareja de hombres homosexuales que ha terminado con el asesinato de uno y el posterior suicidio del homicida.

Se trata pues de un caso prototípico muy repetido de violencia doméstica entre parejas, en que uno de los miembros mata al otro (a veces también a los hijos) y después se suicida. Este es mi análisis, en el que dejo en un plano completamente secundario el sexo (hombre o mujer) de agredido y agresor, y mucho más secundario su condición sexual (heterosexual u homosexual).

Ocurre, claro, que este no es el planteamiento de la ley, en que solo están protegidas las mujeres (heterosexuales u homosexuales) y por lo tanto, según expone la actual legislación al respecto, el hombre fallecido en Adra no es víctima de violencia de género.

Este hecho ha provocado un inmenso revuelo entre quienes han tomado conciencia de la tremenda injusticia que supone que el fallecido, por el hecho de ser hombre y no mujer, no haya podido acceder a medidas de protección antes de ser asesinado.

Las críticas contra la ley han venido fundamentalmente de colectivos homosexuales, pero lo curioso del asunto es que no han pedido la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley, y por lo tanto la de los hombres independientemente de su condición sexual, sino que han pedido que los hombres homosexuales también sean protegidos por la Ley de Violencia de Género.

De tal manera que estos colectivos, sobre todo COLEGAS, propone un modelo en que la ley proteja a mujeres (homosexuales y heterosexuales) y a hombres homosexuales y transexuales, de tal modo que los únicos que no quedarían protegidos por la ley serían los hombres heterosexuales.

Como dicen en su nota de prensa del día 15-4-2009: “las víctimas gays-lésbicas de la violencia doméstica son igualmente comparables a las mujeres víctimas de violencia de género, y quien diga lo contrario no solo miente descaradamente, sino que va contra los derechos de gays y lesbianas y los derechos humanos en general”.

Comparto la reivindicación de COLEGAS, y de hecho en Patón & Asociados ya hemos defendido a varios hombres maltratados homosexuales, pero entiendo que es completamente insuficiente: el modelo que plantean que deja fuera de protección únicamente a los hombres heterosexuales no tiene sentido. Parafraseándolos, “y quien diga lo contrario no solo miente descaradamente, sino que va contra los derechos humanos en general”. Y en este contexto su frase, aunque muy matizable, sí tiene mucho más sentido.

Creo que COLEGAS lleva razón en el planteamiento pero no en la solución: se han dado cuenta de que es un sinsentido que un hombre, por el hecho de serlo no pueda recibir protección en casos de maltrato y que debemos corregir esta injusticia. Pero ello al margen de la condición sexual del maltratado o del maltratador. Porque si la situación actual en que solo las mujeres están protegidas genera situaciones injustas el modelo mucho más discriminatorio que ellos plantean sería aún peor.

Por ello una vez más se impone recordar el artículo 14 de la Constitución: “Los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”.


jueves, 2 de abril de 2009

EL GOBIERNO DE HOLANDA ADMITE QUE HAY HOMBRES MALTRATADOS

Me cuenta uno de los lectores de este blog, Juan Luis de Vitoria, que en los Países Bajos se han abierto 40 centros de acogida dedicados exclusivamente para hombres maltratados. En primer lugar hay que destacar que no solo van a atender a hombres maltratados en el seno de la familia, sino también a otros hombres víctimas de maltratos muy diversos: homosexuales inaceptados, negros, musulmanes apóstatas, etc.

Dejando de lado estos últimos tipos diversos, respecto de la violencia doméstica esta noticia deja sentado una cosa: las autoridades holandesas admiten (se atreven a admitir) que además de mujeres maltratadas existen los hombres maltratados.Creo que es una buena noticia, pero desde mi punto de vista solo es la mitad de la buena noticia. Reconocer que hay hombres maltratados es un paso necesario, y protegerlos es imprescindible.

Pero desde un punto de vista legal se impone reconocer la figura de la violencia doméstica, en la que no cabe distinción de sexos, ni en agresor ni en agredido. Esa es la buena noticia que espero.




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miércoles, 25 de marzo de 2009

HOMBRES MALTRATADOS: SU NÚMERO AUMENTA

Vuelvo sobre el informe publicado el pasado 27 de febrero por el Consejo General del Poder Judicial titulado “Informe de víctimas mortales por violencia doméstica y violencia de género en el año 2008”.

Decía hace unos días que el porcentaje de hombres fallecidos por este tipo de violencia es del 25,6 %, y me preguntaba por qué los medios no se han hecho eco de este dato, oficial y desde luego muy documentado.

Pero hoy quiero fijarme en otro aspecto fundamental que también aparece en dicho informe: la comparación de los datos del año 2008 con los de 2007.

En 2007 el porcentaje de hombres fallecidos era del 16,1 %. Esto es, durante 2008 hubo un aumento del 9,5 % en los homicidios sufridos por hombres en el ámbito de la violencia doméstica y de género.

Los datos aparecen en la página 6 del informe, curiosamente planteados desde el punto de vista contrario: el descenso porcentual de muertes padecidas por mujeres.

Una vez más insisto en que defiendo idéntica protección para toda persona que sufre maltrato, pero no niego que estas estadísticas son muy claras: porcentualmente aumentan los hombres fallecidos y descienden las mujeres fallecidas.

¿En qué medida influye la desigualdad provocada por la Ley de Medidas de protección integral contra la violencia de género?




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lunes, 23 de marzo de 2009

¿POR QUÉ DECIMOS VIOLENCIA DE GÉNERO CUANDO ES "VIOLENCIA DOMÉSTICA"?

Vuelvo sobre la violencia de género y mi convencimiento de que debe ser considerada violencia doméstica (o familiar). Un tipo de ella, en todo caso, ya que es cierto que igualmente es violencia doméstica aquella que ejercen padres contra hijos, hijos contra padres o en general cualquiera entre familiares.

El periódico barcelonés La Vanguardia publicó el pasado día 3 de marzo una entrevista con el psicoanalista y polifacético artista Miguel Óscar Menassa, de la que saco los siguientes extractos que ni siquiera necesitan comentario.

¿Violencia familiar?
El hombre no mata a la mujer por un tema de machismo, sino por celos, envidia y amor. Es muy difícil encontrar un caso de una mujer maltratada por un hombre que no esté enamorado. La criminalidad está muy emparentada con el amor.

Entonces, ¿la ley contra la violencia de género no funciona?
Yo creo que no porque sino, ¿cómo es posible que con una orden de alejamiento la mujer acabe muriendo igual? Lo quiero entender y no lo entiendo. Sigue habiendo el mismo número de víctimas. Tan sólo varía en una o dos muertes.


Como psiquiatra, ¿qué solución propone?
Hay que evitar que las mujeres estén en contra de todos los hombres ya que no serviría de nada. Hemos de reforzar a la mujer y enseñarle a cuidar sus relaciones amorosas para que no se desvíen. Recuerdo una película española "Abre los ojos" dónde muestra claramente que cuando la mujer comienza a despreciar al hombre éste deja de maltratarla. Sólo cuando se somete, él la maltrata. La mujer ha de fortalecer su espíritu para poder decidir y liberarse.

La mujer se puede salvar, ¿y el hombre?
Soy muy negativo porque pocas veces he visto buenos resultados. El criminal debe seguir una rehabilitación y terapia estrictas y aún así es muy difícil. En el último trimestre salieron tres maltratadores rehabilitados pero volvieron a reincidir.

¿Existe salvación para la pareja?
Sólo si existe un inicio de maltrato, pero si es crónico o prolongado es imposible. En este caso la única salvación es la separación de ambos y resguardar a la mujer. Estoy escribiendo un libro para demostrar que cuando las denuncias son tardías, hay mucha probabilidad de que la mujer acabe siendo asesinada. Después de 10 o 15 años de mala convivencia, las cosas que se han dicho, las cosas que saben, es mucho más difícil de que la mujer escape.

¿Cuándo debe una mujer pedir ayuda?
En el primer castigo, sin lugar a duda.

¿Una bofetada?
¡No! Una bofetada, un empujón leve, son sólo malas palabras. Hablo de una paliza. Las mujeres que atendemos vienen magulladas, con la mandíbula rota, ojos morados, etc.

¿Qué me dice del nuevo maltrato familiar, el de hijos a padres?
Los niños no nacen ni buenos, ni malos, se hacen maltratadotes y es responsabilidad de la familia y de la educación. Esto que está pasando ahora está forjado por cincuenta años de una educación victoriana donde se usaba la fuerza para castigar a un niño. Ahora se han intercambiado los papeles. No es culpa de los chicos pero hay que revisar el sistema educativo y la televisión…

¿Tanto daño hace la televisión?
Mucho. La televisión sólo muestra las malas noticias. Esto genera que desconfiemos de todo: maestros, padres, jefes. La televisión no enseña a defenderse de lo malo con lo bueno, sino con lo malo.




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miércoles, 4 de marzo de 2009

Violencia doméstica: el 25,6 % de las víctimas mortales son hombres.

Leo con mucho detenimiento el informe publicado el pasado 27 de febrero por el Consejo General del Poder Judicial titulado “Informe de víctimas mortales por violencia doméstica y violencia de género en el año 2008”.

Son 76 folios llenos de cuadros y estadísticas, no siempre bien explicados, de entre los que saco un dato del que no se han hecho eco los medios de comunicación: el 25,6 % de los fallecidos por violencia doméstica y de género son hombres.

Incluso creo que cabe una interpretación de las cifras que aumentaría el porcentaje por encima del 30 %, como explicaré detenidamente en otro momento. En todo caso podemos quedarnos con las cifras del CGPJ: el 25,6 % de las víctimas mortales en el ámbito de la familia son hombres.

Así pues las cifras oficiales demuestran que los maltratos que sufren los hombres no son ni mucho menos casos excepcionales. Yo lo sé muy bien a través de mi experiencia diaria en el despacho, pero ¿no va siendo hora de que la opinión pública conozca esta realidad? ¿Por qué los medios de comunicación se han hecho eco del informe y han silenciado este dato?





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lunes, 2 de marzo de 2009

Los hombres maltratados ¿sufren violencia de género?

Me preguntan con mucha frecuencia si se puede llamar “violencia de género” a aquella que padecen los hombres a manos de sus mujeres. La última vez la semana pasada, en una entrevista que me hicieron en la radio balear Ona Mallorca.

La pregunta tiene trampa, porque como ocurre con mucha frecuencia, incita a confundir el ser y el deber ser; esto es, se mezcla la realidad con lo que debería ser esta realidad.

Legalmente la violencia de género es solo aquella que ejercen hombres contra mujeres con las que tengan o hayan tenido una relación afectiva, casados o no. La realidad por lo tanto está clara: un hombre no puede ser víctima de violencia de género.

Ahora bien, ¿no deberían ser las cosas de otra manera? ¿Por qué limitamos el término “género” solo al femenino, cuando bien sabemos que también existe el género masculino? O incluso, como dice la RAE, ¿por qué utilizar “género” en vez de “sexo”?

A mí no me gusta ninguna expresión que califique a la violencia en función del sexo del agresor o del agredido. Creo en la ley y en la igualdad de todos ante ella. Y estoy convencida de que vulnerar esta igualdad que tantos siglos nos ha costado conseguir es nocivo para nuestra sociedad.

Por eso a mí me gusta denominar a esta violencia como “doméstica”, porque además de no discriminar a nadie por razón de sexo, explica mucho mejor el tipo de violencia de que se trata: aquella que se ejerce en el ámbito de la familia.